La primera flecha atraviesa limpiamente la cabeza del Goblin. El cuerpo inerte cae al suelo con un ruido seco. Los otros dos goblins empiezan a saltar y a chillar asustados y cargan contra la elfa a la que ya han localizado.
Melyndar lanza su segunda flecha contra el monstruo que va a la cabeza y lo derriba de un golpe. El goblin no se levanta. El último enemigo, ignorando a su compañero caído, se abalanza sobre Melyndar, consiguiendo acertarle con un cuchillo largo a pesar del intento de Melyndar de esquivar la acometida.
Melyndar, herida, se aparta del último goblin de un salto a la vez que prepara otra flecha en el arco. El goblin la persigue para intentar evitar que vuelva a disparar pero Melyndar es muy rápida y libera la flecha al instante de estar preparada. El proyectil impacta contra una de las piernas del pequeño orco haciendo que pierda el equilibrio y se precipite al suelo. Antes de que el goblin pueda recuperarse Melyndar se acerca con celeridad y con su cuchillo largo desenvainado acaba con la vida de la repugnante criatura de un solo tajo.
Después de asegurarse de que no hay ninguna otra criatura en las cercanías Melyndar se fija en la herida sufrida en el combate. Tiene un ligero corte en la pierna derecha, no es grave pero debería curarselo para evitar posibles infecciones. ¿Tendría que informar de esta escaramuza a alguien? ¿Era una avanzadilla como ella pensaba o simplemente eran un trío de Goblins no muy inteligentes que se habían internado demasiado en territorio de los elfos? Debía meditar sobre como actuar a continuación. Pero una cosa estaba clara, tenía que ir a recoger al ciervo que había dejado en las cercanías antes de que se lo comieran los lobos.


